martes, 3 de mayo de 2016

MANIQUÍES

Me gustaría ser igual que el maniquí
de la tienda de la esquina,
tener la misma vocación de silencio
y ser tan delgada, tan delgada
como un dolor que no puede atraparse.

Ella tiene el aspecto de quien sabe lo que hace
y una mirada triste que llega más allá de todas las cosas.
Está siempre detenida
con la libertad del que ha entregado las armas
y ya no espera nada.

No espera nada ella
desde su gesto leve.
Está en el aire
con un brazo torcido en un equilibrio duro e inútil.
Pero yo querría ser así,
leve e inútil,
suave y silenciosa,
y estar en el escaparate de la tienda de la esquina
mirando un horizonte de ruidos y prisa.

Ella es el tiempo que no cesa y no cambia,
la misma que me saludaba
desde las tiendas de mi infancia
cuando de la mano de mi madre
caminaba por mis seis, mis siete, mis diez años,
y todas esas mujeres seguían mis pasos desde los escaparates,
me observaban, me hablaban.

Por eso ahora quiero ser como ella,
una mujer detenida y atrapada.
¿No es eso lo que quieres comprarte?


María Pérez Collados (de Un poemario que viene)