martes, 22 de marzo de 2016

LAS VEO CAMINAR POR LAS CALLES

Las veo caminar por las calles
arrastrando un ala rota
y guardando en su bolso dos deseos.
Las veo en las grises cafeterías de la tarde
hilvanando palabras y terrones de azúcar,
dando vueltas a las cucharillas del tiempo,
dando de comer con su risa a los pájaros más tristes.

Ellas fueron las telefonistas de su infancia,
las taquígrafas de todos los desastres,
desastres pequeñitos,
como el  naufragio de un barco de papel.

Sin embargo,
qué terrible en su alma blanca lavada con esmero,
en su alma tejida con cuidado
y marcada en un borde con sus iniciales.
Qué terrible aquel naufragio de estar solas
en la tarde de todos los sueños.


María Pérez Collados (de un poemario que viene).


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