sábado, 26 de julio de 2014

INFANCIA

Construimos una patria en la infancia. Después nos la destrozan. No somos capaces de defenderla.

No sucede de repente (me refiero al fracaso), aunque hay momentos especialmente trágicos.

Algunos luchan más que otros por defender su patria. Hay unos pocos que no la olvidan; la recuerdan con la melancolía de las derrotas, pero no la olvidan. Por eso, cuando tienen hijos, resucitan y temen. 

El recuerdo se ilumina y la tragedia se anuncia. Las manos indignas del fracaso logran apenas tocar una patria nueva, como la que pudo contemplar el que atravesó el desierto para no llegar a ninguna parte.

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