sábado, 24 de diciembre de 2011

24 DE DICIEMBRE

Yo tengo entre los dedos la fecha, como una vieja fotografía del número y del mes. No sé qué hacer, Señor, con la fecha entre las manos. Si pudiera retroceder en la vida, buscar caminos nuevos sin recodos ni sorpresas..., si pudiera perder la voz y hallarla en la voz de algún niño... No sé qué hacer, Señor, con la alegría ajena, con los ojos brillantes de los hombres que pasan, con esa alborozada prisa de los jóvenes y hasta con ese rito de la cena en familia... .
Si pudiera sacar de esta envoltura física mis años infantiles, esos años sin nombre que jugaban a ser caballos, ríos, saltos... .
Quisiera caminar por estas señaladas horas igual que un hombre nuevo y limpio, pero no así, Señor, llevando entre la sangre confesada hambre tuya.
Yo me hundiré las uñas en el cuerpo, ahuecando mi piel para ofrecerte un portal no esperado; por todos los caminos de mis venas habrá un desfile de reyes y pastores; yo cerraré los ojos para ver en la sombra el resplandor solemne de la estrella; yo cerraré las bocas hambrientas de mi tacto para que lleguen puras al gozo de tocarte; yo inventaré el idioma de una sola palabra, "Dios", para hablar contigo... .
Mientras tanto, Señor, ¡qué angustia de piedra en esta fecha que aprieto entre los dedos, igual que en un naufragio!

                                                         Maruja Collados

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