miércoles, 12 de enero de 2011

PEPE GASTÓN

Aquella mañana el viento estaba muy enfadado y la lluvia caía con una angustia constante. Al apagarse la alegría, la niebla pudo salir tranquila a pasear por las calles. Es por todo esto que las palabras fueron a esconderse y así, al hablar entre nosotros, no sabíamos qué decirnos. Vinieron luego días tan tristes, que había pequeñas heridas en cada mirada.
Hoy he querido salir a buscar a las palabras, quiero pedirles que vengan conmigo, sólo unas pocas. Un pequeño ramo para llevárselo a José Gastón, a Pepe, a quien tanto le gustaban.
José Gastón, dueño de una nube, regalo de su hermano mayor Emilio. José Gastón, sobreviviente intacto del túnel gris de los despachos. Constructor de ilusiones hechas con materiales sencillos, montador de andamios con trocitos de estrellas.
Pepe sabía restaurar una mañana sólo con unas simples frases, gramático del sueño, cuando a eso del mediodía nos encontrábamos un momento para caminar por canciones y libros. Pepe sabía arreglar los desperfectos de la tarde, cuando en el cambio de turno de la luna, se desperezaban en su voz los versos.
José Gastón, poseedor de la mirada más limpia, del gesto más amable. Mago creador de encuentros, prestidigitador capaz de propiciar escenarios y risas.
José Gastón, ser humano irreductible.
Todavía está abierta la ausencia, pesa tanto este silencio.
Quisiera tener siempre cosido al alma el recuerdo de todo lo compartido, el ejemplo de quien supo vivir de la forma más humana, más sensible.
Su humildad y su valía, su tierra fértil, iluminará nuestros encuentros, nos recordará lo único que importa, un instante, una puerta abierta, algo que crece de forma imparable, entre el ruido y la indiferencia.
Su luz, que continúa.


                               María Pérez Collados


Pepe Gastón era un buen amigo de Ediciones Nuevos Rumbos. Quería mucho a un libro, el que había escrito en memoria de su hermano Rafael, y lo iba a publicar con nosotros este año. Y lo publicará con nosotros este año, por supuesto.




1 comentario:

  1. Qué impresionada me quedé con la noticia, José María, después de que tú me hubieses hablado en varias ocaciones de él y de conocerle al fin en la presentación del libro, pocos días antes. Muy bonitas palabras ha encontrado Máría.
    Un beso a ambos.

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