jueves, 23 de diciembre de 2010

CUARTETO

I
Dolía tanto mi arquitectura de olivo.
Yo era la que se torcía sin remedio
y ha quedado el eco para siempre en mi carne
de lo que ocurrió y vivimos.
Parece mentira que queden sonrisas idiotas siempre
             en el armario.
Dolía tanto el árbol que he sido
yo era cierta como la tierra y estaba allí para verlo
nunca pense que atravesara tanta niebla y siguiera viva
pero quedan tontos zapatos para andar por las calles.
No sé cómo no rompo todas las mañanas que he de
             malgastar todavía


II
La alegría, esa desdentada impertinente,
se ha ido sin avisar
así todas las noches se han sentado a conversar sobre
          la mañana
y la han dejado sucia y arrugada.
Así maltrecha la mañana
ha ido cojeando al encuentro de la tarde
que ya ha comenzado con un pequeño agujerito
en una esquina
han ido apareciendo las estrellas haciendo corros
          y comentando
lo triste que esa mañana se había ido a su casa
qué le habrá ocurrido, decían.
Tan solidarias las estrellas han temblado un poco más
          que otras noches
dando pequeños golpecitos en los hombros de la gente

III
No quiero mancharme las manos con tu tristeza
por eso voy bordeando las palabras
Con sumo cuidado me acerco y te miro
es tan estrecho ese traje que llevas
me recuerdas a los niños que salen de clase
          en ordenadas filas
con una seriedad impropia de la infancia
no habría una risa que rompiera la estructura
no habría una mirada para quebrar tanta norma
no quiero mancharme los dedos con tu pena
y así en difícil equilibro intento aproximarme
pero me quedo lejos
hay demasiada gramática en tu mirada
pones demasiadas comas en la frase de tu alma
pero recuerdo
mi mano pequeña dentro de tu mano
mi palabra dentro de tu palabra
mi infancia dentro de tu infancia


IV
He decidido que no voy a ponerme triste
Aunque llegue una lluvia de dedos torpes
Aunque el otoño sea
una herida abierta en medio de la tarde
Aunque los árboles me tiren hojas que me dan en el pelo
Aunque la luz renuncie a la alegría
No, no voy a ponerme triste
Pero permaneceré callada
en una obstinada protesta de silencio




                María Pérez Collados



María Pérez Collados es autora de dos discos con el nombre artístico Mariaconfussion (Al borde de la piel, y Hay camino). Recientemente, ediciones NUEVOS RUMBOS publicó su primer poemario, Diario de Invierno.

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