miércoles, 6 de octubre de 2010

MARÍA

Más viejo cada día,
parto de madrugada detrás de mis afanes.
Y al volver de mi personaje inútil,
más viejo cada día,
te encuentro por las noches
subida al caballito del crepúsculo.


Ese tiempo en que no estuve.


En mi desvarío de ausencia, imagino
tus horas sin mí, descubriendo el misterio
de los cubos de cartón,
encontrando sin mí la magia del mundo,
ésa que yo dejé
como un paraguas olvidado.


Ese tiempo en que no estuve.


Pero ayer en el laberinto triste de los despachos
sentí que me mirabas
desde el cielo azul de tus juguetes
¡Cómo anduve de derecho!
Los bolígrafos querían hablar,
fue como dejar de ser viejo

1 comentario:

  1. Qué emocionante poema, muy hermoso. Ni puedo decir nada más, no quiero mezclar mis palabras con estos versos que necesitan silencio.

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